Almas Confundidas

lunes, 25 de marzo de 2013

Capítulo 20: ‘Encuéntrame’



Volví.
-Dios mío Austin- me levanté de un salto, sin darme tiempo a recuperarme y no marearme.- Ha sido increíble, impensable. ¡Ay, ya quiero repetirlo!
Rió fuerte, como un niño pequeño.
-Tranquila, no te fuerces tampoco, no vayas a debilitarte. ¿Vale?
-Está bien, ¿te vienes a comer? Por cierto ¿Dónde esta Christie?- hablaba completamente histérica, sin darle el mínimo tiempo a poder responderme.
-Se encontraba mal esta mañana, se ha quedado en la habitación. No tenía buena cara pero he preferido dejarla durmiendo. Ve ahora a mirar como está, mientras yo iré al comedor y os pediré la comida, si se encuentra muy mal avísame por favor.
Asentí con la cabeza mientra traspasaba la puerta de la sala que Austin, tan caballeroso como era, me sujetaba. Tenía ganas de preguntarle una cosa que rondaba por mi cabeza desde hacia tiempo. En realidad sabía la respuesta.

-¿La quieres mucho verdad?
-Bastante.-Austin no se andaba con rodeos, sabía lo que le preguntaba.- Nunca he sentido algo así, en la vida. Christie me ha cautivado, hipnotizado, tal vez algunos dirían envenenado, pero para mi estoy es un sueño, tengo en realidad miedo de que sea un sueño y cuando despierte desaparezca. –vacilo unos segundos, se estaba sincerando muchísimo conmigo, aunque si lo pensaba tampoco había mucha gente de confianza aquí.- Creo…que tu has estado enamorada aunque haya sido de un gilipollas. Sabes lo que se siente, las mariposas que puedes llegar a sentir, y la falta de respiración cada vez que veo su belleza, pues yo lo siento cincuenta veces más. Nunca me había enamorado pero ahora que lo tengo quiero estarlo siempre.
-Vaya, esa es toda una declaración de amor, pero deberías decírsela a ella, cualquier chica a la que le hagan una declaración publica de amor quedará siempre enamorada de ti, y resalto el pública porque es lo que nos emociona realmente, es como si esa persona de la que estás enamorada es capaz de realizar esa declaración está realmente prendada e irremediablemente enamorada de ti.
En cuanto a mi ex… Como comprenderás no me apetece hablarlo pero si estuve enamorada. Mucho, demasiado quizá. Aunque ahora después de haber pasado un tiempo, de haberlo pensado no me arrepiento, estoy contenta por lo que pasó, salió mal, no importa otra vez será mejor, claro que aún duele.
No hablo en lo que nos quedaba de camino hasta llegar a la habitación por miedo a molestar o porque no sabía que decir, tal vez solo estuviese pensando.
-Aquí nos separamos, te aviso si está peor. Nos vemos.
-Sí, gracias por los consejos, de verdad que te lo agradezco.- sonrío algo preocupado y tal vez pensativo, a lo mejor reflexionaba sobre nuestra conversación.
-No hay de que.- le sonreí complaciente.
Entré, Christie estaba en la cama, tumbada, desolada, algo la ocurría y no era una enfermedad. Me metí en su cama, como hizo ella cuando yo estaba mal. Le puse mis manos frías en la cara y se estremeció.
-Quita, que estás helada- gruñó.
-¿Qué haces aquí tan sola?
-Me voy.
-¿Qué? ¿Qué quieres hacer? ¿Te vas a escapar?
-No, me echan de aquí. Dicen que les soy inútil y que ya no les sirvo. En menos de una semana me echan de aquí, y no podré volver más.
-Pero Christie no pasa nada, no tardaré tanto yo en salir de aquí, en cuando salga podremos quedar y vernos de nuevo.
-Leslie… Es que eso no es lo peor… Es que nos van a quitar la memoria, es que quieren quitarme la memoria para que no recuerde este sitio y por tanto a nadie de aquí, ni a ti, ni a Austin, ni Rose, ni Liam, ni nadie. No puedo olvidarme de todo esto porque han sido los únicos días de mi vida en los que era feliz. Es que solo en estos últimos días me he sentido querida por vosotros. No puedo irme Leslie, no puedo.- Sus ojos lagrimosos, brillantes y con ganas de estallar en un océano me suplicaban ayuda.
-¿Qué podemos hacer? Tal vez podríamos contárselo a Austin o a Rose y Liam, puede que nos ayuden.
-¡NO! NO, NO LES LLAMES NI LES DIGAS NADA, NI SE TE OCURRA. –gritaba, desesperada, al borde de un ataque de nervios, temerosa de no poder vernos de nuevo, de que su vida fuese un asco de nuevo. La agarré por los brazos envolviéndola para que no pudiese hacer ningún movimiento. Necesitaba tranquilizarse, pensar de verdad.
-¿Ya estás más tranquila? Bien, piensa, ¿Qué podemos hacer? Ya que no vamos a decírselo a nadie, debemos pensar en algo para que esto cambie.
-Bueno había pensado cierta manera, claro que no sé, si sale mal podría tener unas consecuencias desastrosas…
-Dímelo, haré lo que sea porque no te olvides de mí.

Salimos de la habitación, Christie estaba realmente preciosa, tras llorar todo se ve mejor, estás mas calmada, tranquila, como si nada en el mundo pudiese hacerte llorar de nuevo. Ella era la persona mas fuerte del momento y nada ni nadie iba a impedírselo.
-A desayunar se ha dicho.-saqué la tableta para situarme. Se me estaba dado mejor de lo que pensaba esto de orientarse.

Crêpes con miel había esa mañana, estaban ricos pero la miel no me gustaba mucho, demasiado empalagosa para mí.
Austin casi se avalancha sobre Christie cuando llegamos, no pasaba de besarla y de preguntarla si todo estaba bien.
Rose me leía el pensamiento mientras yo intentaba no pensar en todo lo que Christie me había sugerido.
Liam en cambio estaba de lo mas normal, no paraba de hacer reír a Rose y al resto, era el alma del grupo.

Paso una hora entera mientras desayunábamos, todos teníamos algo que contar sobre nuestros poderes y las anécdotas que nos habían causado. Les comenté como había conseguido volar por el techo de la sala de entrenamientos por mi sola y me felicitaron por el progreso, incluso me dieron nuevos consejos para hacerlo mejor y mas terrorífico. Esa misma tarde estaría practicando todo el día.
Acudí a por mi mascota, le coloqué una correa de un perro alrededor del cuello y lo saqué al jardín que rodeaba el edificio de color enfermizo. Era adorable, pero no iba a poder estar mucho tiempo con él, en unos días me iría. Recordé que debía tomarme la pastilla. Abrí el paquetito, me acerqué a la fuente, ingerí la pastilla junto con agua y empecé a notar algo distinto en mi cuerpo, de repente es como si un fuerte viento huracanado me hubiese golpeado al tragarla y cuando había terminado de atravesar mi garganta el viento hubiese parado. 
No me gustaba este sitio, era un lugar extraño, un campo de concentración casi, donde si no trabajabas para ayudarlos, ‘te mataban’. E incluso si los ayudaban te mataban igual- pensé.
El pequeño tigre araño mi pantalón para llamar mi atención, lo cogí y empecé a acariciarle el hocico y las orejas, se estaba quedando medio dormido cuando algo llamó su atención, un pequeño animal atravesó esa parte del jardín donde estaba sentada y mi pequeño Trippy salió corriendo, empezó a escarbar en la tierra que limitaba con el edificio, cuando se dio por vencido se acercó a mi con algo en la boca, era una cadena con un colgante en medio, un corazón plateado con alas de ángel a los lados y un pequeño agujero en el medio que pedía abrirse con una llave. Pero esa llave no estaba junto al collar y sentía una enorme necesidad de encontrarlo, era como si ese colgante fuese a decirme algo muy importante. 

1 comentario:

  1. Adksjhfpkabs Jo ya tenía ganas de leerte otra vez. Impresionante, me ha encantado como siempre, ya sabes que me gusta muchísimo cómo escribes. Y no nos dejes con esta intriga! Ais ahora que va a pasar con el colgante? Y que van a hacer para ayudar a christie? yo quiero más! Ánimo, que te está quedado genial y a ver si puedes subir pronto:) Tequiero FG.

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