Volví.
-Dios mío Austin-
me levanté de un salto, sin darme tiempo a recuperarme y no marearme.- Ha sido
increíble, impensable. ¡Ay, ya quiero repetirlo!
Rió fuerte,
como un niño pequeño.
-Tranquila, no
te fuerces tampoco, no vayas a debilitarte. ¿Vale?
-Está bien,
¿te vienes a comer? Por cierto ¿Dónde esta Christie?- hablaba completamente
histérica, sin darle el mínimo tiempo a poder responderme.
-Se encontraba
mal esta mañana, se ha quedado en la habitación. No tenía buena cara pero he
preferido dejarla durmiendo. Ve ahora a mirar como está, mientras yo iré al
comedor y os pediré la comida, si se encuentra muy mal avísame por favor.
Asentí con la
cabeza mientra traspasaba la puerta de la sala que Austin, tan caballeroso como
era, me sujetaba. Tenía ganas de preguntarle una cosa que rondaba por mi cabeza
desde hacia tiempo. En realidad sabía la respuesta.
-¿La quieres
mucho verdad?
-Bastante.-Austin
no se andaba con rodeos, sabía lo que le preguntaba.- Nunca he sentido algo
así, en la vida. Christie me ha cautivado, hipnotizado, tal vez algunos dirían
envenenado, pero para mi estoy es un sueño, tengo en realidad miedo de que sea
un sueño y cuando despierte desaparezca. –vacilo unos segundos, se estaba
sincerando muchísimo conmigo, aunque si lo pensaba tampoco había mucha gente de
confianza aquí.- Creo…que tu has estado enamorada aunque haya sido de un
gilipollas. Sabes lo que se siente, las mariposas que puedes llegar a sentir, y
la falta de respiración cada vez que veo su belleza, pues yo lo siento
cincuenta veces más. Nunca me había enamorado pero ahora que lo tengo quiero
estarlo siempre.
-Vaya, esa es
toda una declaración de amor, pero deberías decírsela a ella, cualquier chica a
la que le hagan una declaración publica de amor quedará siempre enamorada de
ti, y resalto el pública porque es lo que nos emociona realmente, es como si
esa persona de la que estás enamorada es capaz de realizar esa declaración está
realmente prendada e irremediablemente enamorada de ti.
En cuanto a mi
ex… Como comprenderás no me apetece hablarlo pero si estuve enamorada. Mucho,
demasiado quizá. Aunque ahora después de haber pasado un tiempo, de haberlo
pensado no me arrepiento, estoy contenta por lo que pasó, salió mal, no importa
otra vez será mejor, claro que aún duele.
No hablo en lo
que nos quedaba de camino hasta llegar a la habitación por miedo a molestar o
porque no sabía que decir, tal vez solo estuviese pensando.
-Aquí nos
separamos, te aviso si está peor. Nos vemos.
-Sí, gracias
por los consejos, de verdad que te lo agradezco.- sonrío algo preocupado y tal
vez pensativo, a lo mejor reflexionaba sobre nuestra conversación.
-No hay de
que.- le sonreí complaciente.
Entré,
Christie estaba en la cama, tumbada, desolada, algo la ocurría y no era una
enfermedad. Me metí en su cama, como hizo ella cuando yo estaba mal. Le puse
mis manos frías en la cara y se estremeció.
-Quita, que
estás helada- gruñó.
-¿Qué haces
aquí tan sola?
-Me voy.
-¿Qué? ¿Qué
quieres hacer? ¿Te vas a escapar?
-No, me echan
de aquí. Dicen que les soy inútil y que ya no les sirvo. En menos de una semana
me echan de aquí, y no podré volver más.
-Pero Christie
no pasa nada, no tardaré tanto yo en salir de aquí, en cuando salga podremos
quedar y vernos de nuevo.
-Leslie… Es
que eso no es lo peor… Es que nos van a quitar la memoria, es que quieren
quitarme la memoria para que no recuerde este sitio y por tanto a nadie de
aquí, ni a ti, ni a Austin, ni Rose, ni Liam, ni nadie. No puedo olvidarme de
todo esto porque han sido los únicos días de mi vida en los que era feliz. Es
que solo en estos últimos días me he sentido querida por vosotros. No puedo
irme Leslie, no puedo.- Sus ojos lagrimosos, brillantes y con ganas de estallar
en un océano me suplicaban ayuda.
-¿Qué podemos
hacer? Tal vez podríamos contárselo a Austin o a Rose y Liam, puede que nos
ayuden.
-¡NO! NO, NO
LES LLAMES NI LES DIGAS NADA, NI SE TE OCURRA. –gritaba, desesperada, al borde
de un ataque de nervios, temerosa de no poder vernos de nuevo, de que su vida
fuese un asco de nuevo. La agarré por los brazos envolviéndola para que no
pudiese hacer ningún movimiento. Necesitaba tranquilizarse, pensar de verdad.
-¿Ya estás más
tranquila? Bien, piensa, ¿Qué podemos hacer? Ya que no vamos a decírselo a
nadie, debemos pensar en algo para que esto cambie.
-Bueno había
pensado cierta manera, claro que no sé, si sale mal podría tener unas
consecuencias desastrosas…
-Dímelo, haré
lo que sea porque no te olvides de mí.
Salimos de la
habitación, Christie estaba realmente preciosa, tras llorar todo se ve mejor,
estás mas calmada, tranquila, como si nada en el mundo pudiese hacerte llorar
de nuevo. Ella era la persona mas fuerte del momento y nada ni nadie iba a
impedírselo.
-A desayunar
se ha dicho.-saqué la tableta para situarme. Se me estaba dado mejor de lo que
pensaba esto de orientarse.
Crêpes con
miel había esa mañana, estaban ricos pero la miel no me gustaba mucho,
demasiado empalagosa para mí.
Austin casi se
avalancha sobre Christie cuando llegamos, no pasaba de besarla y de preguntarla
si todo estaba bien.
Rose me leía
el pensamiento mientras yo intentaba no pensar en todo lo que Christie me había
sugerido.
Liam en cambio
estaba de lo mas normal, no paraba de hacer reír a Rose y al resto, era el alma
del grupo.
Paso una hora
entera mientras desayunábamos, todos teníamos algo que contar sobre nuestros
poderes y las anécdotas que nos habían causado. Les comenté como había
conseguido volar por el techo de la sala de entrenamientos por mi sola y me
felicitaron por el progreso, incluso me dieron nuevos consejos para hacerlo
mejor y mas terrorífico. Esa misma tarde estaría practicando todo el día.
Acudí a por mi
mascota, le coloqué una correa de un perro alrededor del cuello y lo saqué al
jardín que rodeaba el edificio de color enfermizo. Era adorable, pero no iba a
poder estar mucho tiempo con él, en unos días me iría. Recordé que debía
tomarme la pastilla. Abrí el paquetito, me acerqué a la fuente, ingerí la
pastilla junto con agua y empecé a notar algo distinto en mi cuerpo, de repente
es como si un fuerte viento huracanado me hubiese golpeado al tragarla y cuando
había terminado de atravesar mi garganta el viento hubiese parado.
No me gustaba
este sitio, era un lugar extraño, un campo de concentración casi, donde si no
trabajabas para ayudarlos, ‘te mataban’. E incluso si los ayudaban te mataban
igual- pensé.
El pequeño
tigre araño mi pantalón para llamar mi atención, lo cogí y empecé a acariciarle
el hocico y las orejas, se estaba quedando medio dormido cuando algo llamó su
atención, un pequeño animal atravesó esa parte del jardín donde estaba sentada
y mi pequeño Trippy salió corriendo, empezó a escarbar en la tierra que
limitaba con el edificio, cuando se dio por vencido se acercó a mi con algo en
la boca, era una cadena con un colgante en medio, un corazón plateado con alas
de ángel a los lados y un pequeño agujero en el medio que pedía abrirse con una
llave. Pero esa llave no estaba junto al collar y sentía una enorme necesidad
de encontrarlo, era como si ese colgante fuese a decirme algo muy importante.

Adksjhfpkabs Jo ya tenía ganas de leerte otra vez. Impresionante, me ha encantado como siempre, ya sabes que me gusta muchísimo cómo escribes. Y no nos dejes con esta intriga! Ais ahora que va a pasar con el colgante? Y que van a hacer para ayudar a christie? yo quiero más! Ánimo, que te está quedado genial y a ver si puedes subir pronto:) Tequiero FG.
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