Acudí a la
sala de entrenamiento, ahora que ya sabía que hacer, podía practicar todo lo
que quisiese.
Pase horas y
horas allí y finalmente conseguí mas de cuatro veces elevarme por el techo
hasta tocarlo y volver rápidamente a mi cuerpo.
Trippy se
había quedado también en la sala porque no me apetecía volver a la habitación a
dejarlo y no paraba quieto cuando yo desaparecía, me buscaba horrorizado. Era
un monstruo… pero ahora sabía manejarlo.
Salí de la
sala exhausta, retorciéndome el cuello por los esfuerzos y agarrando con todas
mis fuerzas al tigre para que no se escapase entre tanto tirón. Miré la hora
para saber si ya tenía que ir a cenar y cuando levanté los ojos al frente dos
hombre me agarraron y me taparon la boca con un pañuelo, dejándome
inconsciente.
