Puertas
grises, blanco enfermizo sobre las paredes, una mesa de metal en el centro de
la pobre habitación, y yo que aunque tenia los ojos completamente tapados veía
todo por una fuga que se olvidaron de tapar. Al parecer debía llevar esta venda
durante toda la conversación ya que no podría descubrir quien era el hombre que
tenia al otro lado de aquella mesa.
Tenía una
barba blanca y pelo canoso contrastado con una terrible operación que le había
estirado todas las arruguillas de su frente. Tenía una voz grave distorsionada
por un aparato que llevaba al cuello para ni siquiera reconocerle por su voz. Y
me había dicho algunas palabras pero ni siquiera me había molestado en
escucharlas. ¿Qué clase de persona interrumpe de aquella manera en una sala llevándose
a todo el que esté a rastras?
-¿Me has
entendido?-su voz era estruendosa y desagradable.
-No mucho la
verdad.
-Mira niña no
me andes con problemas porque aquí el tiempo es oro, me vas a escuchar bien
atentamente ahora mismo.
Cuanto mas
desagradable de ponía mas ganas me daban de pegarle un bofetón y hacerle ver
que sin mi estaba perdido.
-Mire usted
señor –comenzaba a enfurecerme y me levanté de la mesa para demostrarle mi
superioridad, detrás mía oí algunos ruidos de metálicos, armas, estaba más que
claro- estoy aquí por una específica razón y usted no debería hablarme así
porque podría no colaborar- al desagradable palabras desagradables, ya lo decía
mi madre.
El hombre
abrumado, desesperado y terriblemente crispado gruñó cual bestia, alguien se
acercó a él y le pidió tranquilidad. Cuando volvió a hablar su voz era más
suave y lo único que pretendía era convencerme de algo.
-Veamos
señorita Leslie, entiendo que estés enrabiada por haber aparecido de aquel modo
en la sala y habernos llevado a tus amigos pero era la única manera.
-Claro, la
única manera es la violencia. Sí, eso nos enseñaron desde pequeños, por
supuesto.
El hombre
respiró de forma estruendosa y probablemente contó hasta diez para volver a
responderme. Era divertido poner nervioso a aquel personaje, sabía que no
podían hacerme nada y eso me daba ciertos derechos de autoridad, ahora sería yo
la que mandaba.
-Veamos,
queremos proponerte un importante proyecto a parte de sacarte sangre con tus
propiedades especiales para utilizarlo en una vacuna contra esa enfermedad –
espero a que yo criticase acerca de su intervención pero no lo hice.
- Continúe.
- Bien, nos
gustaría que recuperases un valioso material que solo se encuentra en un sitio
al que nosotros no podemos llegar. Lo necesitamos para terminar de hacer esta
vacuna sino será imposible.
-Espere,
espere, ¿Me está usted diciendo que van a enviar a una niña a vete tu a saber
donde con todos los peligros que supone aun pudiendo contratar a expertos
escaladores, investigadores etc?
-El problema
es que esos expertos no tienen tus capacidades.
- ¿Y que tiene
que ver mi don con esa pequeña investigación? Venga no creo que sea tan difícil
para ustedes llegar a un valioso material como ese. ¿A dónde pretenden
mandarme?
- Ese material
es inalcanzable para cualquier humano, se encuentra entre los muertos…En el mas
allá, allí donde solo tu puedes llegar.
De haber
tenido la venda quitada mi cara hubiese dado más miedo que uno de esos muertos.
Tenía los ojos tan abiertos que pensé que se me salían de las órbitas y mi boca
podía caerse a trozos en ese momento.
-Pero… pero…
¿Van a matarme?
El hombre comenzó
a reírse a carcajadas sin poder parar, esto hizo que me enfadase lo suficiente
como para quitarme la venda e ir hacia su lado de la mesa, lo agarre de la
camisa y le mostré los ojos más enfurecidos y rabiosos que jamás nadie podría
haber visto.
-¡Esta usted
hablando de mi muerte como algo pasajero, le he hecho una pregunta y espero una
respuesta! ¡Por mucho respeto que deba tener lo esta perdiendo usted conmigo!
¡DÍGAME AHORA MISMO SI PRETENDE MARTARME!
El hombre
estaba completamente aterrorizado. No podía creerse mi reacción, y aunque
buscaba ayuda por toda la sala nadie actuaba, estaban boquiabiertos.
Aparte mis
manos de su camisa al tiempo que varios guardias me cogieron por brazos y
piernas sin dejarme moverme, me colocaron de nuevo la venda y me ataron a la
silla. Por dios ni que fuese una presa.
Ahora si que
no veía nada, mierda, eso me daba menos puntos para atacar y que hiciesen lo
que yo quisiese. Al fondo se oía la hiperventilación del hombre, nervioso, sin
saber que hacer o decir. De nuevo alguien se acerco a él. Cuando me quité la
venda estaba tan furiosa, que no se me ocurrió mirar más allá de aquel rufián. Vaya
otro fallo, debía empezar a pensar mas.
Me toqué la
nariz exageradamente con la intención de mover la venda y así permitirme ver,
pero esta no era la misma de antes, parecía incluso metálica. Bien pues solo me
quedaba poner más nervioso al señor.
-¿Va a decirme
de una vez si quiere matarme?- en cierto modo la pregunta tenia doble sentido,
puesto que en esos momentos aquel hombre lo que mas desearía seria mi muerte.
-Veamos
señorita- respondió nervioso, pensativo y dudando de cada una de las palabras
que utilizaba- tu proyecto no pondría tu vida en peligro de ninguna de las
maneras, sería completamente absurdo. Gracias a tus poderes y un reactor que te
ayudará a hacerlos más grandes y fuertes te llevaremos a la Mansión de las Almas,
de los muertos, de todos aquellos que no viven. Estarás allí no mas de tres
semanas, que es lo máximo que puede aguantar la maquina de tus poderes y te proporcionaremos
unas pastillas azules de que hacen mantener tu poder y unas grises que…
deteriorarán la piel para volverla un poco mas invisible, tenemos suerte de que
seas tan pálida, así no te daremos muchas raciones antes de irte.
-Bien- comenté
bastante indiferente.
-¿Qué le
parece? ¿Colaborará con nosotros?
-Sí, ¿Por qué no?
Esas personas me importan bastante. Son solo tres semanas, seguro que lo
consigo. ¿Cuándo empezamos?
-El próximo
lunes, es decir, en tres días, y solo puedes Salir una hora por día, queremos
asegurarnos de que descanses.
Me sacaron de
la sala, temblaba aunque intentaba no aparentarlo, ese proyecto me ponía los
pelos de punta. Pedí que me llevasen a mi habitación. Al entrar me acerque a la
ventana y silbé, esperando a que Christie apareciese por su ventana pero en vez
de eso acudió a mi su petirrojo y siguiendo su ejemplo de aquella mañana
coloque mi pequeño mensaje en su pata y lo mandé a buscarla.
Unos minutos
mas tarde la atractiva rubia, dueña de aquel petirrojo, abrió el mensaje algo
extrañada, pero sin poder evitar soltar un pequeño grito al leerlo.
‘Necesito
contarte algo muy importante. Quieren matarme. Leslie’
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No me regañéis tampoco ha sido tanto tiempo, bueno vale un poco, pero estoy centrada y disfrutando de los ultimos días de libertad de verano, no me juzguéis, sabéis que los necesitamos. Lo dicho el nuevo capitulo esta aquí y como veis ya sabéis de que trata esta novela, empieza lo emocionante, empiezan las aventuras y todo lo que pretendo que os haga disfrutar. Muchísimos besos y 'feliz' vuelta al cole.

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