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¡Leslie! Te echare de menos, ten mucho cuidado ¿vale? No quiero que te ocurra
nada, es un proceso muy peligroso- dijo Catarina, la mejor amiga de Leslie.
-Pues claro que si ya veras que bien, intentare mandarte un email cada día o en cuanto pueda, no me pasará nada ya veras. Te quiero mucho, una pena que no puedas venir conmigo, seria cuatro mil veces mejor.
-Pues claro que si ya veras que bien, intentare mandarte un email cada día o en cuanto pueda, no me pasará nada ya veras. Te quiero mucho, una pena que no puedas venir conmigo, seria cuatro mil veces mejor.
Y
la abrace más que nunca.
Ahora
un chico de ojos ligeramente azulados y un cabello rubio alborotado y largo se
acercaba a mi, reconocía a esa persona mas que a nada en este mundo, podía
verla a kilómetros que la distinguiría, era el único que sabia hacerme reír en
mis llantos y cuidaba de mi como si fuese una princesa, era él. Mi vida entera.
-Mi
amor ten cuidado, por favor llámame siempre, necesito saber si estas bien, o
mándame mensajes o email o lo que sea, no voy a poder vivir sin ti estos tres
largos meses. No te dejes engañar por la gente de allí, haz bien tu trabajo y
saldrás pronto, necesitare uno de esos calidos besos tuyos. Te Quiero.- Y me
beso, me envolvió en su cuerpo y me dejo sin aliento, en una nube.
Le
mire respondiendo a cada una de sus preguntas, me sonrió sabiendo de que
hablaba y me beso suavemente en la frente, adoraba esos besos tan tiernos.
-Yo
también te quiero-le dije finalmente.
El
resto de mi clase se despidió de mí al frente de mi casa, no sabia que la gente
me quería tanto.
Era
un plan duro, pero al parecer, gracias a esa faceta mía o desgracia como solía
llamarla, era la única persona capaz de realizar esa... Misión.
Un
coche plateado con las ventanas tintadas de morado y unas llantas relucientes
del mismo color avanzo por la calle, todos sabíamos a quien pertenecía ese
coche, eran únicos en el mundo y yo iba a montar en uno.
El
conductor se acerco a mí, me susurro en el oído que debía montar ya, puesto que
mi viaje en avión era de ocho horas y tenia que estar preparada.
Me
despedí de toda mi familia, mi madre lloraba no podía perderme, mi padre no
decía nada aunque sabia que estaba triste por mi ida, no era fácil, era una
importante misión y yo aun era una niña para él.
-Leslie,
te he hecho una dibujo para que te acuerdes de nosotros, también he hecho un
álbum, de todas las fotos ultimas, me ha ayudado mamá y…bueno ¿Quieres quedarte
con el señor Tutti-Fruti?
-No,
no eso te lo regale yo y es tuyo así te acordaras de mi cuando no este. Te
echare de menos hermanita.
-Y
yo, ten cuidado, y esto si que quiero que te lo quedes, es una carta mía,
ábrela solo en el avión, ¡solo allí!- y dicho esto se puso a sollozar.
La
abracé, me partía el corazón separarme de ella, había discutido mucho con mi
hermana, pero la quería tantísimo…
-Volveré
pronto, en cuando ‘’las noches se vuelvan largas’’, como en el cuento de Abbey
Candy.
Y
entonces me subí al coche, Roberto subió mis maletas al maletero y baje
rápidamente la ventanilla para despedirme de todos mientras el coche marchaba.
El
coche avanzo por la calle, dirigiéndose hacia el aeropuerto, el camino me lo
sabia así que me dedique a mirar el interior del lujoso y moderno coche, tenia de todo, en el
respaldo de uno de los asientos había una maquina de bebida y en la puerta, una
de comida. En realidad, en la parte delantera del coche solo había un asiento, el
del conductor, toda la parte de atrás era un sofá y en el hueco donde debía
estar el asiento del copiloto había un pequeño pasillito para salir por la
puerta.
Cogí
el mando de la tele, puse un canal de música y me relaje viéndolo.
No
podía evitar pensar en el gran proyecto en el que iba a participar, pero no
quería comerme la cabeza y echarme atrás por lo que intente sumirme al máximo
en la música hasta quedarme dormida.
Lo
sabia, estaba preparada para aquella misión, estaba preparada para…morir.
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Hasta aqui el primer capitulo espero que os guste una cosa que quiero decir no subire capitulos si no hay comentarios, a lo mejor es injusto pero me duele no ver vuestra opinion por lo tanto lo siento pero hasta no ver comentarios con uno me sirve no subo.
Un beso.
Pd: Siempre con cada capítulo adjuntare una foto.

¡Hola! Aterrizo por aquí un ratito:
ResponderEliminarBueno, tras leer esta historia maravillosa y con futuro tengo que decirte varias cosillas.
La primera es que me ha gustado, pero hecho en falta signos de puntuación y alguna que otra tilde escurridiza:)
Segunda, ¡tengo un montón de dibujos en mente! Da muchísisimo juego este capítulo, ¿sabes? Eso sí, yo no dibujo taaaan bien como Jess o Cyanide, así que será una cutrada en comparación-.-
Y la última, que espero que no cierres el blog y que sigas escribiendo, porque con la práctica se llega a rozar la perfección y a ti ya te queda poco:)
Muchos besos,
Christie!
Bueno, empiezo. Soy la escritora de La Profecía de Ehia. Me ha gustado mucho. Tiene mucha intriga ;) Voy a leer el siguiente capítulo.
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